Cómo Aceptarse a Si Mismo

ACEPTARSE A SI MISMO

aceptarse a si mismo

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y, rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que ésta fuera la última vez que te viera salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los útimos minutos que te veo diría «te quiero» y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero y que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles «lo siento», «perdóname», «por favor», «gracias» y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a las personas que quieres cuánto te importan.

CRECIMIENTO PERSONAL

Maslom, (1991): Dice que es llegar a «ser una persona madura”.

Victor Frankl (1991): Describe el crecimiento personal como «encontrar el sentido de la propia vida».

Rogers: «Es el proceso de convertirse en persona que culmina con el funcionar integral mente».

Todos sentimos un innato y persistente deseo de ser felices. En la medida en que pensemos que nuestra felicidad proviene de cosas externas a nosotros o incluso de otras personas, nuestros sueños estarán destinados a la muerte. La fórmula verdadera es: F=TI; o, lo que es lo mismo: la felicidad es una TAREA INTERIOR. Siempre que pongamos nuestra felicidad en lo que las cosas prometan o la dejemos en manos de otros seres humanos, seremos víctimas de la frustración.

La felicidad humana no es cosa sencilla que se pueda hacer de una vez para siempre; no es como meter unas monedas en una máquina para que nos salga la gasolina de la felicidad. La vida es un proceso de crecimiento gradual; LAS TAREAS VITALES SÓLO SE PUEDEN REALIZAR PAULATINAMENTE. El sendero hacia la felicidad es un puente que hay que cruzar, no una esquina que hay que doblar.

Cuanto más miremos en nuestro interior y no a otras personas o cosas para hallar nuestra felicidad, mayor será nuestra sensación de que nuestras vidas tienen sentido y una dirección. No hay que olvidar que no se trata de optar entre todo o nada, sino de avanzar cada vez más. VIVIR ES CRECER, y el crecimiento siempre es gradual,

Tendemos a aferramos a las cosas, incluidas las ideas. Estamos poco dispuestos a abandonar pensamientos negativos. Sin embargo, renunciar a algunas viejas ideas es esencial para el crecimiento. Debemos aprender a desprendemos de la imagen estática de quienes pensamos que somos. Si queremos crecer, tenemos que deshacernos del pasado; tenemos que comprender que somos únicos e irrepetibles personas en proceso, en constante cambio y crecimiento. No somos quienes éramos, y aún no somos quienes seremos. Y, sobre todo, debemos ser conscientes de que somos quienes queramos ser, y estamos perfectamente equipados para hacer con nuestras vidas cuanto nos propongamos.

La principal herramienta para seguir creciendo como personas, para llegar a ser felices es la AUTOACEPTACIÓN.

La autoaceptación implica GOZOSA SATISFACCIÓN DE SER QUIENES SOMOS. Estar meramente resignados a ser quienes somos no es más que una aceptación del tipo ‑ ¡qué le vamos a hacer!.. que puede resultar desalentadora. Si queremos ser felices, tenemos que aprender a sentimos felices por ser quienes somos. Por tanto, debemos preguntamos ¿Me acepto realmente a mí mismo?, ¿me gusta ser quien soy?…

A continuación, voy a enumerar diez signos que, en mi opinión, son manifiestos en quienes se aceptan a sí mismos, de manera auténtica y gozosa, tal como son:

1.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN A Sí MISMAS SON FELICES.

El primer signo de la autoaceptación es la propia felicidad. Es verdad que puede dar la impresión de que se trata de un círculo vicioso; sin embargo, las personas que verdaderamente disfrutan siendo como son, siempre están bien acompañadas, porque conviven con alguien que les gusta las veinticuatro horas del día. Tanto en los días buenos como en los malos, esa persona conocida y encantadora está siempre a su lado. Y no hay demasiadas cosas que puedan hacerles infelices. Si los demás se muestran críticos o poco cariñosos, quienes se aman de verdad a sí mismos creen que hay un problema de comunicación; o bien, de no ser así, llegarán al convencimiento de que esa persona crítica y poco amable tiene un problema personal, y lo sentirán por ella, pero no se enfadarán.

2.‑ A LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN A Sí MISMAS LE RESULTA FACIL RELACIONARSE CON LOS DEMAS.

Cuanto más nos aceptamos como somos, con mayor facilidad supondremos que también les gustamos a los demás; por tanto, anticipando su aceptación, nos apetecerá estar con ellos. Entraremos con seguridad en una habitación llena de extraños nos presentaremos nosotros mismos. Nos consideraremos dones que se entregan mediante la autorrevelación y pensaremos que los demás son también dones que hemos de recibir con gratitud y amabilidad. Sin embargo, si verdaderamente nos amamos, también disfrutaremos y saborearemos los momentos de soledad. Para quienes se aceptan a sí mismos con alegría, la soledad es gozosa; pero para quienes no se aceptan a sí mismos la soledad puede ser dolorosa, pues el solitario experimenta el vacío y no quiere sino buscar distracciones: el periódico, una taza de café, una radio a todo volumen…

3.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN A Sí MISMAS SIEMPRE ESTÁN ABIERTAS A SER AMADAS Y ELOGIADAS.

Si de verdad nos aceptamos y disfrutamos siendo nosotros mismos comprenderemos que también nos quieran los demás; seremos capaces de aceptar el amor ajeno amable y agradecidamente. No tendremos que luchar contra este remordimiento inexpresable: «si me conocieras de verdad, no me querrías». También seremos capaces de asumir e interiorizar los comentarios favorables y los elogios, y nos sentiremos cómodos con los cumplidos. No tendremos constantes sospechas respecto a los motivos de quien nos elogia: «¿qué quieres de mí?» «¿qué es lo que pretendes?» No tendremos que musitarnos tristemente para nuestros adentros «no lo dice en serio».

4.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN TIENEN EL PODER DE SER REALMENTE ELLAS MISMAS.

En la medida en que nos aceptamos tal como somos, verdaderamente y alegremente nos rodeará esa autenticidad que sólo puede provenir de nuestra genuina autoaceptación. En otras palabras, antes de poder ser nosotros mismos, nos tenemos que aceptar, entonces seremos reales. Cuando nos sentimos heridos en nuestros sentimientos, seremos capaces de expresarlo abiertamente; cuando queramos y admiremos a otro, seremos honrados y estaremos abiertos a compartir nuestro amor y nuestra admiración con esa persona. No nos sentiremos torturados por la posibilidad de malentendidos o malas interpretaciones, ni nos preocupará que nuestros sentimientos sean correspondidos o no; en suma, seremos libres para ser nosotros mismos.

Esta autenticidad significa que no tendremos que llevar sobre nosotros, como una especie de equipaje vital, toda una serie de máscaras, sino que nos enfrentaremos al hecho de que no tenemos que agradar a nadie, sino ser nosotros mismos. Diremos: «lo que se ve es lo que hay». Éste soy yo, el único que existe, un original creado por Dios. «No hay copias en ningún sitio». La mayor parte de nosotros, sin embargo, hemos llevado una máscara o hemos representado un papel durante tanto tiempo que no sabemos dónde termina la máscara‑papel y dónde comienza el yo real. Pero tenemos un instinto especial para lo auténtico y experimentamos una liberadora sensación de honestidad cuando hemos sido nosotros mismos.

5.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN A SÍ MISMAS SE ACEPTAN TAL COMO SON EN EL MOMENTO PRESENTE.

Nuestro yo de ayer ya es historia; nuestro yo de mañana aún es desconocido. Lograr desprenderse del pasado y no vivir anticipando el futuro dista mucho de ser fácil; pero la única y auténtica autoaceptación debe centrarse en quiénes somos en estos momentos.

Lo que hemos sido no tiene en realidad importancia. Lo que importa es quiénes somos en este preciso momento. Del mismo modo, la aceptación de nuestro yo presente no depende de la esperanza que tengamos en el yo que llegaremos a ser. Si sólo amamos (permitimos que los demás amen.) a nuestro yo potencial, ese amor es inútil, cuando no destructivo, porque no es incondicional, que es la cualidad esencial de todo amor auténtico. Se trata de un amor que se limita a decir: «Te amaré si llegas a ser… «. Y, como dijo un autor, “El mayor sufrimiento de la vida es tener un gran potencial”.

6.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN SON CAPACES DE REÍRSE DE Sí MISMOS CON FRECUENCIA Y SIN DIFICULTAD.

Tomarse a uno mismo demasiado en serio es casi una señal evidente de inseguridad. Una vieja bienaventuranza china dice lo siguiente: «Bienaventurados los que pueden reírse de sí mismos, porque nunca cesarán de divertirse». Ser capaces de admitir nuestra propia fragilidad y nuestras insensateces, y reímos de ellas, se requiere una seguridad interior que sólo nace de la autoaceptación. Sólo cuando sabemos que somos esencialmente buenos, podemos admitir que también somos limitados, e incluso seremos capaces de reírnos cuando esas limitaciones afloren a la superficie y los demás las perciben.

7.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN A SÍ MISMAS TIENEN LA HABILIDAD DE RECONOCER Y ATENDER SUS PROPIAS NECESIDADES.

En primer lugar, dichas personas están en contacto con esas necesidades (físicas, emocionales, intelectuales, sociales, espirituales). Y, en segundo lugar es verdad que la caridad, en este contexto, empieza por uno mismo Si no nos amamos a nosotros mismos, ciertamente no podemos amar a nadie más. Intentar ignorar las propias necesidades es una línea de conducta suicida. Debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sin embargo, es casi un tópico que, si nos amamos de modo auténtico, seremos capaces de amar a nuestro prójimo de manera espontánea y natural.

Las personas que se aceptan a sí mismas buscan Vivir el tipo de vida equilibrada en que sus necesidades se vean satisfechas. Por lo general, descansan, se relajan, hacen ejercicio y se alimentan lo suficiente. Se abstienen de excesos y de hábitos autodestructivos. También son capaces de ponderar sus propias necesidades equilibrándolas con las necesidades, peticiones y demandas de los demás. Están atentas a las necesidades ajenas y, con frecuencia son compasivas y ayudan a los demás. Sin embargo, también son capaces de decir «no» sin experimentar un continuo remordimiento o sentimiento de culpa, porque conocen sus propias limitaciones y necesidades.

8.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN A SÍ MISMAS SON AUTÓNOMAS.

Extraen sus normas de su propio interior, no de los demás. Si nos aceptamos a nosotros mismos de manera auténtica y gozosa, haremos lo que consideremos correcto y adecuado, no lo que otros puedan pensar o decir. La autoaceptación es relativamente inmune a la psicología de masas o al espíritu de grupo, y no le asusta nadar contra corriente cuando es necesario. Como diría Firtz Perls: «Yo no vine a este mundo para satisfacer tus expectativas, ni tú viniste al mundo para satisfacer las mías».

9.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN A SÍ MISMAS MANTIENEN UN BUEN CONTACTO CON LA REALIDAD.

Este tipo de contacto con la realidad es a veces más fácil de explicar describiendo los aspectos opuestos. Excluye el soñar despierto o el imaginarnos llevando otra vida, como si fuéramos otra persona. Tratamos con nosotros mismos como en realidad somos, y con los demás como en realidad son. No malgastamos energías inútilmente lamentándonos por no ser de otra manera. Disfrutamos de la vida tal como es y participarnos en ella; no fantaseamos sobre lo que «podría» haber sido.

10.‑ LAS PERSONAS QUE SE ACEPTAN A SÍ MISMAS SON ASERTIVAS.

La señal definitiva de al autoaceptación es lo que se denomina “asertividad». Como personas que se aceptan, afirmamos nuestro derecho a que se nos tome en serio, a tener nuestros propios pensamientos y a elegir por nosotros mismos. Sólo nos relacionamos como iguales. No seremos ni desvalidos compulsivos, ni protectores compulsivos de los desvalidos. También afirmaremos nuestro derecho a equivocamos. Muchos de nosotros nos apartamos de la verdadera asertividad basándonos en que podríamos equivocamos, de modo que ocultamos nuestras opiniones y nos negamos a que se conozcan nuestras preferencias. La autoaceptación gozosa nos reta a ser firmes, a respetamos y a expresamos de modo sincero y honesto.

Esta vía para la felicidad de la autoaceptación, es una tarea para toda la vida. Cuanto más nos aceptemos y amemos como somos, mayor sensación personal de paz y satisfacción lograremos; cuanto más miremos a nuestro interior y no a otras personas o cosas para hallar nuestra felicidad, mayor será nuestra sensación de que nuestras vidas tienen un sentido y una dirección.

Soñé que tenía una entrevista con Dios:

¿Te gustaría entrevistarme?» Dios preguntó.

Si tienes tiempo » le dije.

Dios sonrió «Mi tiempo es eterno, ¿qué quieres preguntarme?

“Qué opinas de mí?… pregunté.

Y Dios me respondió…

Estás tan ansioso por el futuro, que olvidas el presente; vives la vida

sin presente y como si nunca fueses a morir,y mueres como si nunca hubieses vivido… »

Tienes prisa porque tus niños crezcan y tan pronto crecen quieres que sean niños de nuevo.

Pierdes tu salud para hacer dinero y luego usas tu dinero para recobrar la salud

Las manos de Dios tomaron las mías y estuvo en silencio por un rato y entonces le pregunté…

«Padre, dime,qué lecciones deseas que yo aprenda?»

Dios respondió con una sonrisa:

Que no puedes hacer que todos te amen y lo que puedes hacer es amar a los demás.

Que aprendas que lo más valioso no es lo que tengas en la vida, sino que tienes vida.

Que aprendas que no es bueno compararte con los demás.

Que aprendas que una persona rica no es la que tiene más, sino la que necesita menos

Que aprendas que únicamente toma unos segundos herir profundamente a una persona que amas,

y que puede tomar muchos años cicatrizar la herida.

Que a perdonar se aprende perdonando….

Que aprendas que hay personas que te aman entrañablemente, y que muchas veces no saben como expresarlo

Que aprendas que dos personas pueden mirarla misma cosa y las dos percibir algo diferente …

Que perdonar a los otros no es fácil, y que perdonarse a si mismo es el primer paso. …

. . Y que aprendas que Yo siempre estoy aquí para tí… SIEMPRE.

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